Mi presencia
Me gusta el mar. Nací y crecí cerca de él. En el azul de las olas encontraba calma, desde adolescente, siendo éstas las que reflejaban usualmente mi estado de ánimo. El mundo que se observa se convierte en la persona que lo mira. Dos personas caminado de la mano, serían entonces, de una manera paradójica.
Me comprendo como el mar y me extiendo casi invisiblemente en una línea que el horizonte traza contra el infinito, división de 1 entre 0, un absurdo.
Esos vacíos, agujero negro humano, mi extensión en varias dimensiones, entre el color, el sonido, la humedad, se despliega bajo los pies. La aceptación de y el apetito por el vértigo de aquello que no termino de experimentar. El acantilado, sobre la ocuridad de la noche. Supongo que así como ando, llegaré a alguna costa imaginaria, donde tampoco terminaré de viajar.
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