Beautiful ones
Acá pensando en un par de cosas antes de iniciar una dieta. La primera, la forma en que cambian las miradas con algunas decisiones de aproximarse a tus sentimientos, motivaciones tuyas y ajenas. Y la verdad, ese es el mejor viaje que te prepara a experiencias físicas, de carne y hueso y sueños. Ver, mirarse en otras personas. (¿no es lindo acá Tenoch? O sea, mi versión de lo que es relatable).
Qué lejos estoy de quién era. La música de esa época ya no suena en los audífonos, se percibe como algo que corre en la carretera, desde el interior de un automóvil que se desplaza a velocidad y que decido no perseguir ni despedir a lo lejos. No sé cómo será el mundo que aún no llego a ver, pero hay cosas de las que no quiero escapar. Ahora sí me gusta deslizarme en mi idioma materno. Igual, no dejo de notar lo ajena que sigo siendo a todo.
Acabo de pensar en algo que me hace feliz, sé que durará poco (¿quién puede mantener la cordura en estos días jodidos?) Sin embargo:
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