Querida
Oh Lima. Hoy sentí tu contaminación, tus ruidos, tu tristeza.
Te vi desde el sótano del metropolitano hasta el octavo piso de un edificio. Los techos altos, colchones sucios, decadencia y allí, desde arriba el gallinazo carroñero.
Personas tristes, personas resistentes y sobrevivientes.
Lima, me partes el corazón.
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