Al menos sé que no moriré hoy

Hoy pienso cada cosa como si escribiera con los pasos una frase en línea recta. Es reconfortante saber que tienes pulso en el cuerpo todavía, registro, memoria, dirección. Nada de rodeos. En esa lógica, las cosas muestran su color por sí mismas, aunque las motivaciones de los demás sigan manteniéndose ocultas, como es esperable. No aguardo, por el momento, que las gentes me muestren sus cartas, no juego a nada, cada paso está claro, aunque no sé qué destino tengan, porque cada uno de ellos sigue alimentándose del andar que otros tienen. Al menos, la velocidad del cuerpo y el sentido de gravedad siguen siendo míos y con esa percepción me contento por ahora. 

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